La historia del exmilitar británico que “predijo” el 11-S y salvó a más de 2600 personas de la Torre Sur
Rick Rescorla era jefe de seguridad en Morgan Stanley y diseñó un plan de evacuación clave. Fue visto por última vez cuando subía al World Trade Center para asegurarse de que no quedara nadie.
La tragedia del 11 de septiembre de 2001 pudo haber sido aún más devastadora si no fuera por la acción de personas como Rick Rescorla, un excoronel británico-estadounidense, que se convirtió en héroe tras salvar la vida de miles de trabajadores en el World Trade Center.
Rescorla, de 62 años, se desempeñaba como vicepresidente de seguridad de Morgan Stanley, el banco que ocupaba 22 pisos de la Torre Sur. Cuando el primer avión impactó contra la Torre Norte a las 08:46, tomó la decisión que cambiaría la vida de miles de personas.
La advertencia que nadie quiso escuchar
La historia de Rescorla no comenzó en Nueva York. Nació en 1939 en el Reino Unido. Sirvió primero en el Ejército británico y luego en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, donde lideró un batallón en la Guerra de Vietnam y se ganó el apodo de “Hard Core” por su firmeza.
Tras dejar el ejército, estudió Derecho, pero en los años 80 abandonó la carrera para dedicarse a la seguridad en la firma Dean Witter, que tenía oficinas en las Torres Gemelas y luego se fusionó con Morgan Stanley.
Su experiencia militar marcó su visión sobre la seguridad.
En 1988, tras el atentado contra un avión de Pan Am que explotó en el aire rumbo a Nueva York, Rescorla comenzó a temer que el World Trade Center fuera un objetivo de terroristas. Su preocupación se confirmó en 1993, cuando un camión bomba explotó en el subsuelo de una de las torres y dejó más de mil heridos.
Desde entonces, Rescorla insistió en que el edificio era vulnerable y que era necesario prepararse para un nuevo ataque. Según la revista The New Yorker, llegó a advertir a Morgan Stanley que un avión podría estrellarse contra las torres, incluso imaginando que podría ser un avión de carga cargado de explosivos o armas químicas.
Insistió en que la empresa debía mudarse, pero ante la negativa de la compañia, diseñó un plan de evacuación y entrenó a los empleados al menos dos veces por año, aunque muchos se resistían y hasta se burlaban de los simulacros.
Su manual de contingencia, fechado en 1999, hoy forma parte del Museo del 11 de Septiembre en Nueva York.
El día del atentado: la decisión que salvó miles de vidas
Rescorla ya estaba en su oficina del piso 44, cuando el primer avión impactó contra la Torre Norte. Rescorla ignoró las órdenes oficiales de la administración del World Trade Center que pedía a los empleados permanecer en sus puestos y activó de inmediato el protocolo de evacuación.
“Todo lo que está por encima del punto de impacto va a colapsar y va a llevarse el edificio entero. Voy a sacar a esta gente de aquí”, le dijo a un colega, según la revista The New Yorker.
Armado con un megáfono, comenzó a evacuar a los trabajadores de la empresa, guiándolos por las escaleras oscuras mientras entonaba canciones tradicionales de su Cornualles natal para mantener la calma.
Menos de 20 minutos después, el segundo avión impactó la Torre Sur mientras los empleados seguían evacuando. Rescorla no dudó y continuó guiando a todos hacia la salida. De acuerdo con el Ejército de Estados Unidos, 2687 personas lograron escapar antes del colapso gracias a su liderazgo.
Rick, sin embargo, no sobrevivió: fue visto por última vez subiendo hacia los pisos superiores, buscando a quienes aún pudieran haber quedado detrás.
Según el Memorial del 11 de Septiembre, él y otros 12 empleados no lograron salir a tiempo.
Antes del derrumbe, llamó a su esposa, Susan, para despedirse: “Dejá de llorar, tengo que sacar a esta gente de aquí. Si algo me pasa, quiero que sepas que nunca fui tan feliz. Vos le diste sentido a mi vida”.
Rick Rescorla fue declarado muerto tres semanas después del atentado. Sus restos nunca fueron encontrados, pero su historia quedó como ejemplo de coraje y entrega.
Una vez que la mayoría estuvo a salvo, volvió a entrar al edificio para buscar sobrevivientes. Su última aparición fue en el décimo piso, minutos antes del derrumbe. Sus restos nunca fueron hallados.
En Hayle, su ciudad natal, la comunidad mantiene vivo su recuerdo. elevaron un memorial frente a su antigua casa y dieron su nombre a un jardín.
En 2009, una estatua de bronce se inauguró en el National Infantry Museum de Georgia, Estados Unidos. El ejército estadounidense y el Museo Nacional del 11 de Septiembre conservan objetos personales de Rick, como su placa militar y sus manuales de emergencia.
